lunes, 20 de marzo de 2017

La Fiesta de los ¿toros?

A la tauromaquia ya no se le puede llamar fiesta de los toros. Sería mentir.
Nos gustaría decir bien alto que nos vamos a los toros, a disfrutar. A ver una lucha en igualdad de condiciones entre un superhombre y un animal fiero y bravo delante. Pero también sería mentir.
Gritar bien alto en la cara de los tan odiados antitaurinos que un toro da miedo y no pena, pero les estaríamos mintiendo.
Nos gustaría decir que lo más bonito para un aficionado es el indulto, y que esto se lleva a cabo para los toros bravos de verdad, con el propósito de crear genética. Estaríamos mintiendo.
Diríamos que un torero se enfrenta a una bestia creando arte y no disfruta mientras un animal indefenso que se quiere ir de ahí se está desangrando. Estaríamos mintiendo.
Que los trofeos se ganan y no se regalan sin motivo alguno. Estaríamos mintiendo.
Que el sistema que vive de esta fiesta se preocupa por ella, la cuida y quiere lo mejor para su auge. Por supuesto, estaríamos mintiendo.

Hoy, y después del indulto de Valencia, los antitaurinos han ganado una batalla. Y no han hecho una manifestación en la puerta del coso, no han gritado sandeces a los aficionados ni han creado falsos argumentos para que esto acabe, sino que se los hemos dado nosotros.
Aunque se llenen las plazas, aunque la tauromaquia genere muchos ingresos, está más muerto que nunca. Porque ni es Fiesta de los Toros ni es Tauromaquia. El nombre de cómo nos lo quieren vender, no lo sé. Que se han leído el programa electoral de pacma para llevarlo a cabo por las plazas de toros, puede ser, porque van a acabar con esto.

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